Corea del Sur: el amor (no correspondido) de una madre

Damos por descontado que nuestras madres están a nuestro lado para ayudarnos de forma incondicional y que siempre estarán ahí. Pensamos que han nacido para ser madres. Pero antes fueron niñas y mujeres como lo somos nosotras ahora. Con este libro quería dar voz a todas esas mujeres.»

Kyung-sook Shin

Esta es la séptima reseña de este blog, que justo acaba de cumplir un mes. También es, sin duda, la que más me ha costado escribir. Y es que Por favor cuida de mamá, de la autora surcoreana Kyung-sook Shin, es un libro que engaña a primera vista. En primer lugar, porque la premisa sobre la que se sustenta suena demasiado exagerada: una madre de familia, procedente de un entorno rural, se pierde en la inmensa estación de trenes de Seúl; lo que da pie a que, durante los varios días en que transcurre la búsqueda, cada uno de los miembros de la familia reflexionen sobre su relación con ella y con todo lo que representa en sus vidas. Por otra parte, me costaba empatizar con los personajes ya que sus reacciones me parecían, en muchos momentos y por decirlo suavemente, fuera de lugar. En algunos momentos no tenía claro si ese desajuste entre esos personajes y yo se debía a una cuestión cultural (a lo mejor las relaciones interpersonales en Corea del Sur son algo distintas a las que yo estoy acostumbrado; ojalá alguien que esté leyendo esto y conozca mejor la cultura surcoreana gracias a su ficción audiovisual se anime a explicarlo en los comentarios al final de la reseña) o pudiera ser que la autora estuviera usando un código en el que, por la razón que fuera, yo no había terminado de entrar.

(Releo este párrafo que acabo de escribir y parece que el libro no me estaba gustando mientras lo leía. Pero no, en absoluto: hay algo magnético en la novela que me atrapó, no solo quería saber cómo acaba la historia sino que necesitaba comprender qué sucedía en el fondo de aquella familia tan desestructurada)

Y, como digo, todo esto es solo lo que sucede a primera vista. Terminé el libro, con su final al mismo tiempo cálido y amargo, y lo dejé reposar antes de ponerme a escribir la reseña. “¿Qué puedo decir de una novela como esta?”, me preguntaba a mí mismo, “¿Cómo describir a quien lea el blog estos sentimientos mezclados que me ha dejado?”. Así que me puse a leer otros libros de otros países, algunos de los cuales incluso ya he llegado a reseñar. Pero de vez en cuando se me venía a la mente Por favor cuida de mamá, como si el libro me estuviera diciendo “Venga, valiente, atrévete de una vez a hablar de mí. A ver qué es lo que descubres”. Así que aquí estoy, dos párrafos y pico después de haber empezado esta reseña, sin haber sido capaz de explicar todavía que la novela de Kyung-sook Shin me ha dolido porque, de alguna forma que no sé explicar, me siento identificado con todos y cada uno de esos personajes que en algunos momentos me parecen detestables.

Bueno, pues ya lo he dicho. Por favor cuida de mamá es un libro que me ha puesto un espejo delante para mostrarme que a veces yo también soy detestable. Y diré más: estoy convencido de que esto no me pasará solo a mí, sino a cualquiera que se acerque a esta novela tan agridulcemente humana.
9788425346255

Gracias a la propia estructura del libro, en el que cada capítulo se centra en un personaje diferente de la familia, Kyung-sook Shin logra crear un retrato intergeneracional que no nos es en absoluto ajeno en Occidente: los hijos de campesinos que, gracias al esfuerzo de sus padres, adquieren una educación que les permite encontrar un trabajo en la gran ciudad para, finalmente, terminar olvidando su origen humilde y en algunos casos renegar de él. Hay, por tanto, cierta reflexión sobre el clasismo en nuestra sociedad. No entre desconocidos, sino muchas veces en un entorno cercano.

Aparte, ese cambio que varios de los personajes dan desde el mundo rural a la jungla de asfalto hace que el salto generacional sea más pronunciado. No se trata tan solo de una cuestión de valores, por tanto, sino de todo un proceso de búsqueda de la identidad que implica un dejar atrás la identidad previa o, al menos, no saber muy bien qué hacer con ella. De ahí que Por favor cuida de mamá también sea un libro que nos recuerda cómo a veces nuestros propios familiares pueden convertirse en unos perfectos extraños, algo que ya sucedía en Demasiados héroes, de la escritora colombiana Laura Restrepo. Quizás sea por eso que el nombre de la madre apenas se mencione en la novela, ya que para todos los miembros de su familia ella nunca ha sido más que “mamá”. Ni su esposo ni sus hijos -ni sus hijas- conocían nada más de la vida de aquella mujer que les preparaba el kimchi o el ramen y se encargaba de limpiar y lavar la ropa.

(Esto último, de hecho, me ha resultado especialmente doloroso porque me ha recordado este poema autobiográfico que escribí hace años. Es por cosas como esta por lo que hablaba de ese espejo que me ha colocado delante Kyung-sook Shin con su libro)

Por supuesto, el tema del machismo sobrevuela toda la novela. Machismo no solo encarnado por el padre, que trata a su mujer como si fuera una prenda de ropa que se pone y se quita a su antojo, sino incluso por los hijos e incluso por la propia madre. Este es, para mí, uno de los grandes puntos fuertes del libro, ya que una respuesta muy frecuente que muchos hombres hemos dicho muchas veces en conversaciones sobre machismo es que las personas más machistas son las madres que educan a sus hijos. En el caso de la madre que da título a la novela, no cabe duda de que su actitud es sobreprotectora especialmente con sus hijos varones. Pero la novela se encarga de mostrarnos que ella no es cómplice sino víctima del machismo de la sociedad en que ha crecido: un machismo omnipresente que le impide empoderarse para plantearse otro modo de ver el mundo tanto para ella como para su familia. Seguramente habrá otros libros que desmonten también ese argumento de que las madres son machistas, pero yo no los conozco.

De ahí que este libro sea, como decía al principio, incómodo de leer. A nadie le gusta darse cuenta de que mantiene actitudes clasistas o machistas, o de que la forma en que trata a su familia es injusta y dolorosa para los demás. Pero claro, alguien tiene que hacerlo si queremos convertirnos en mejores personas. Me da lo mismo si ese alguien es un libro escrito dos continentes más allá del país en el que me crié: si lo que me cuenta me resulta tan cercano, eso quiere decir que los múltiples temas de los que habla Por favor cuida de mamá no tienen que ver con culturas ni con países ni con épocas ni con cualquier otra excusa que queramos ponernos.

Hay otros momentos del libro que no me han enamorado tanto. Para mi gusto, por ejemplo, el final -especialmente el epílogo- peca un poco bastante de melodramático. También es extraño que en una novela publicada en 2012 ningún miembro de la familia se plantee usar las redes sociales para encontrar a la madre y solo utilicen fotocopias pegadas en las farolas (de nuevo, desconozco completamente la realidad surcoreana y si esto era algo normal en el país hace cinco años). Pero nada de esto me impide recomendaros leer esta gran novela de Kyung-sook Shin.

Aquí termino, por fin, de escribir la reseña. Es más que posible que dentro de unos cuantos meses Por favor cuida de mamá siga hablándome, esta vez en plan “Cuidado con eso que estás haciendo, recuerda que cuando Hyong-chol, el hijo mayor, hizo algo parecido te desagradó. ¿Por qué no dejas de hacerlo entonces de una vez?”. Si eso sucede y consigo cambiar aunque sea solo un poco algunas cosas de las que no me siento orgulloso, ya solo por ello podré dar por bien empleado este proyecto. Pero sospecho que dará para mucho más, ya que todavía me quedan 189 novelas de 189 países por leer. Y será un placer que me sigáis acompañando en el viaje.

(Si te apetece leer Por favor cuida de mamá, puedes comprarlo aquí)

Por favor cuida de mamá – Kyung-sook Shin (Grijalbo, 2011) Traducido por Aurora Echevarría Pérez.

Bonus track musical – Una de las diversas culturas milenarias de Asia es precisamente la de Corea del Sur, con lo que su tradición musical es riquísima. A la hora de buscar una pieza de música que ilustrara esta reseña me he encontrado con la dificultad del salto generacional, tan importante en la novela. Para el personaje de la madre, por ejemplo, podría haber elegido algún tema de música folklórica tradicional y para los hijos algo más moderno (el pop coreano o K-Pop, bastante famoso hoy en día fuera de Corea del Sur). Pero decantarme por un mundo hubiera sido ocultar al otro, y ambos son imprescindibles para comprender la novela. Así que buscando me encontré con esta canción de Yang Hee-eun, una cantautora surcoreana un poco más joven que la madre de la novela. En su canción “De madre a hija” vemos una conversación entre, por supuesto, una madre y una hija en la que se ponen de manifiesto los desacuerdos y las diferencias entre una y otra. El vídeo, con subtítulos en español, puede resultar un poco naïf para el público occidental, pero incluso eso me ha parecido genial para esta reseña porque refleja ese tono melodramático del que a veces adolece Por favor, cuida de mamá.

 

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